divendres, d’octubre 24, 2008

Salt & Vinegar esdevé Lady Starbucks


Avui tenim col·laboradora especial. Cedeixo la paraula a la Salt & Vinegar, pràcticament acabada d'aterrar a Londres.

Cuando explicaba a la gente que había decidido pedir una excedencia en el trabajo para ir a perfecionar el inglés todos conincidían en la buena oportunidad que era. Cuando, además, les explicaba que no me iba a costar mucho dinero porque mi novio vivía y trabajaba en Inglaterra todos coincidían en la suerte que tenía, que no podía desaprovecharlo y, ya de paso, aprovechaban para asegurarme que cantidad de gente le encantaría poder tener una ocasión como ésta. Y de hecho, lo es. No lo niego.

Pero especifiquemos más.

1. Yo no tenía un super trabajo en Barcelona, ni cobraba el pastón del siglo, pero sí tenía:
a) horario libre: podía entrar a las once de la mañana casi casa día.
b) libertad de actuación: tanto en mi trabajo como fuera de él. Libertad de poder llamar a mis amigos, tomar cafés o mirar internet en horas laborales.
c) Sueldo. No gran sueldo, pero sueldo razonable a final de mes

2. Tampoco tenía un super coche, de hecho era cutrecillo, pero era mío. Me llevaba donde quería y cuando quería (excepto cuando decidía pararse).

3. Es un tópico decir que normalmente no se valora a la familia ni a los amigos y que, como casi todo, sólo te das cuenta de cuanto vale cuando lo pierdes... pero qué grande es quedar con colegas al acabar el curro para beber un birra y fumarte un cigarro mientras repasas el día o una taja inseperada entre semana. Montar planes durante para el finde, comidas familiares del domingo...

Mi realidad ahora es totalmente diferente, es obvio que todavía no tengo amigos en Inglaterra y que por lo tanto tengo menos planes para el fin de semana, o que la mayoría de planes se reducen a dos personas y a la larga acaba siendo más aburrido. Tampoco hace falta resaltar que no tengo medio de transporte privado aunque, como contrapartida he conseguido una tarjeta de transporte con descuento de estudiante.

Sin embargo, sarna con gusto no pica. Y el poder vivir en Londres, bien acompañada y tener el privilegio de volver a estudiar no tiene precio (aunque mi mastercard saque humo).

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En algún post mi anfitrión había hablado de los problemas de coger el metro en hora punta. En su momento tendía a pensar que era exagerado, los que lo conocéis bien sabéis que lo es. Pero lo cierto es que en esta ciudad es normal tener que esperar cuatro trenes para poder subir a uno, y recibir codazos y empujones seguidos de un “sorry” (método que no he tardado ni un día en adoptar ya que, aunque soez, resulta básico para poder llegar a tiempo a tu destino). ¿Dónde está mi coche con cutre-calefacción y su sistema de dolby surround incorporado para cantar a pleno pulmón todas las mañanas de camino al trabajo?

Para poder practicar inglés, aprovechar el tiempo libre que me quedaba después de las clases y sacarme un dinerillo decidí que la mejor opción sería buscar un trabajo en cualquier restaurante, bar o cafetería. “Cuando sepa más inglés buscaré algo mejor” pensé.

Así, un día, saliendo de la academia, nos dedicamos a repartir el currículum por la City, el barrio financiero. La razón de hacerlo por esa zona es que el fin de semana cierra todo. Voy a trabajar en un restaurante, pero no soy masoca y, si puedo tener free weekends, no se discute.

Repartí unos cinco o seis. No es tan rápido como en Barcelona, porque aquí siempre te hacen rellenar una “aplicattion form”, con lo cual tardas unos 20 minutos en rellenar cada una. Así pasamos unas dos horas, en Starbucks, Costa Cafe, All Bar One, tiendecitas pequeñas...

Al día siguiente, después de clase, ya tenía llamadas perdidas al móvil. Era del Starbucks. Fui inediatamente a hacer la entrevista y al día siguiente ya tenía una prueba de dos horas.

No sé porqué me hicieron una prueba de dos horas, porque en ese tiempo sólo tuve que recoger tazas sucias de las mesas y lavar. ¿Cómo pueden saber con eso si serás buena haciendo cafés? Efectivamente, no sabían que acababan de contratar a la camarera más nerd. Después de algún test de health & safety (que tenía que hacer en una hora pero que me ocupó dos y media), me dieron mi polo y mi delantal verde. Cómo mola el delantal verde. Lo siento pero no puedo robarlos. Tengo ya lista de espera y sólo me han dado tres... Además, me han hecho firmar un papel con el número de delantales que me han dado y me han advertido que si no los devuelvo me los cobraran en mi finiquito.

(To be continued).

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7 comentaris:

Anònim ha dit...

marta ets una grande!!

Anònim ha dit...

marta ets una grande!!

Anònim ha dit...

Molt bo! Marta!!!

Algún dia em veuras entrar en el Starbucks en plan "Sorpresa"!!! Ja ja ja

Una abraçada molt forta!!

Haviem si m' escapo a London un finde que fot mil anys que no us veig!!

Tigreton madrilenyo
(Cerbatillo herido)

Anònim ha dit...

Muy bueno. Estoy equivocado o es el primer post en castellano?

En fin, supongo que todo se puede resumir en...

Dejar de trabajar en el F... Muchos euros

Dejar tu coche atras... Muchos euros

Tener que tarbajar en Starbruk... muchos madrugones..

Cenar cada dia con BIgmouth.. Priceless

Elgatodebalmes

Susie Q ha dit...

S&V: buenísimo post! Gran colaboración!
Bigmouth: fecilitats!

Anònim ha dit...

¡Gran estreno S&V! Te llamaremos "Miss Caramel Macchiato".
See you tomorrow!
J.

Anònim ha dit...

Ya me estoy preparando para poder inmortalizar el momento... A ver si nos podemos escapar y haceros una visitilla... Cigronet